Intimidación Y Pugna Emocional en La Escuela
Por Beverly Cotton,
Traducción del inglés por:
Ana María C. Anchondo
Sofía y Blanca (los nombres han sido cambiados en este artículo, para proteger la identidad de las involucradas) estuvieron en primer grado, en una escuela privada de El Paso, en el 2007. Ellas se conocieron en “kinder”, llegando a ser inseparables y mejores amigas entre sí; y estaban a punto de convertirse en víctimas de intimidación. ¿Quién sospecharía algo así en primero de primaria, de parte de otra compañera del mismo grado? Pues sucede con más frecuencia de lo que usted piensa.
De acuerdo con el Centro Nacional de Recursos para la Prevención de Violencia Juvenil (“National Youth Violence Prevention Resource Center”), un recurso Federal de profesionales, padres y jóvenes que trabajan con el fin de prevenir la violencia cometida por y contra la juventud, reporta que casi el 30% de jóvenes en los Estados Unidos (más de 5.7 millones) están involucrados en intimidación, ya sea tomando en cuenta al que comete el abuso, al que está siendo blanco del mismo, así como al que se involucra en ambos casos.
Sofía y Blanca contaron su historia mientras estaban en la recién pintada recámara de Sofía, rodeadas de monos de peluche, así como de populares aparatos electrónicos que las chicas suelen tener, incluyendo un brillante “ipod” color púrpura y una libreta de apuntes color rosa. “Todos los días me empujaba por la espalda y algunas veces me pateaba si yo no salía del baño de las chicas”, decía Sofía. “Me gritaba, diciendo que ella quería ser la mejor amiga de Blanca y que yo debía apartarme. En una ocasión corrió hacia mí, gritándome en la cara que me fuera lejos para siempre”.
Según las chicas, la mayoría de las instigaciones o intimidaciones se llevan a cabo en el baño de jovencitas y en el área de juegos, fuera de la vista de los adultos. “Sofía y yo teníamos miedo de ir a la escuela”, dijo Blanca. “Rogábamos a nuestros padres que nos dejaran quedar en casa, o ir a otra escuela. Decíamos a nuestra maestra lo que ocurría, pero ella nos contestaba que diéramos otra oportunidad a la niña que nos molestaba, de modo que la invitamos a jugar pelota (‘kick ball’), pero ella sólo tiraba la bola a Sofía y corría a decir a la maestra que no la dejábamos jugar con nosotras, lo cual no era verdad”.
El acoso persistía y eventualmente, los padres de ambas niñas reportaron el problema a la Dirección de la escuela. Después de seis meses y de varias sesiones con los padres de la niña que provocaba a Sofía y Blanca, sesiones que incluyeron la recomendación de que buscaran un terapista profesional para ayudar a la niña, ésta fue finalmente expulsada de la escuela. “Esperamos no tener qué pasar por esto otra vez”, dijo Blanca. “Queremos que haya armonía entre todas”.
El Dr. Garry Feldman, Psicólogo Clínico de práctica privada en El Paso, ha tratado jóvenes víctimas de intimidación y reporta que “quienes acosan a otros actúan rudamente, con el fin de esconder sentimientos de inseguridad y de auto-odio. Primero debo crear un medio ambiente seguro y de confianza, para motivar a la joven víctima de acoso, a abrirse y expresar lo que están sintiendo como resultado de algún incidente por intimidación. Entonces puedo iniciar el proceso de ayuda al paciente, desarrollando estrategias para disputar, como un sentido de crecimiento partiendo de la misma experiencia. Es parecido a los veteranos de guerra que regresan a casa sufriendo el Síndrome Postraumático”.
Una de las técnicas del Dr. Feldman incluye “quietud de la mente”, a través de respiración y meditación, método que ayuda a los pacientes a crear un sentido de autonomía y calma. El Dr. Feldman declaró lo siguiente: “Es importante que las víctimas estén en control de sus reacciones emocionales ante cualquier intimidación. Desarrollar habilidades sociales y emocionales para enfrentar el acoso, los ayudará el resto de sus vidas, mientras entran al colegio y llegan a ser parte del mundo corporativo”.
El Dr. Feldman recibió su maestría y doctorado de la Universidad de West Virginia, hizo de El Paso su hogar y comenzó su práctica en 1985. Originario de Nueva Jersey, el Dr. Feldman ha tenido muchas oportunidades para reubicarse en otras ciudades, pero escogió levantar a su familia aquí. “Han sido la gente y mis relaciones profesionales las que nos han mantenido a mi familia y a mí en El Paso, y ¡claro! También nuestro hermoso clima”.
Por otra parte, educar a la comunidad y crear una prevención en cuanto a intimidación y acoso por medio de entrenamientos, ha sido una misión del programa “Encabezando el Inicio” de la Región 19 (“Region 19 Head Start”) en El Paso, según relata Margarita Baca-Gómez, Subdirectora de Familia, Salud y Comunidad (“Family, Health & Community”). La Sra. Gómez ha trabajado para la “Region 19 Head Start” por veintidós años, habiendo recibido su licenciatura y maestría en UTEP. Los centros “Head Start” para edades de tres a cuatro años de “pre-kinder”, han implementado un programa para administradores, maestros, estudiantes, así como también para padres, con el propósito de prevenir el problema de intimidación.
La Sra. Gómez también nos dice que “el segundo paso es un programa sobre prevención de violencia para pre-escolar y “kinder-garten”. Este programa fue desarrollado por el Comité para Niños de Seattle, Washington 2003. La Sra. Gómez enfatizó: “La clave para prevenir intimidación es involucrando a los padres en cada aspecto de la vida de su niño, desde crear un medio ambiente seguro en casa, donde la comunicación entre el padre y el niño es de suma importancia. Cuando hay un compromiso de parte de la escuela para dar fin a toda intimidación, acoso o abuso, significativamente reduce las incidencias en ello. Entrenamientos conducen a la prevención y definen guías y expectativas claras acerca de lo que es un comportamiento aceptable”.
La Sra. Gómez recomienda lo siguiente: “Que los padres instruyan a sus hijos a buscar a un adulto a cargo del salón de clases o de la actividad e inmediatamente reporten cualquier incidente de acoso”. Se le pidió su opinión sobre la siguiente declaración: “En esta época los padres son sobre-protectores: El verse acosados por chicos más rudos y hacer éstos lo mismo con chicos más débiles es sólo parte de la formación. Es así como ellos aprenden a tratar con el mundo real”. ¿Está usted de acuerdo con esta declaración? “No estoy de acuerdo con ello”, respondió la Sra. Gómez: “Los padres se involucran debidamente cada vez más, pero parte del crecimiento nada tiene qué ver con vivir en una sociedad donde hay temor de ir a la escuela. Hay una responsabilidad como sociedad, de asegurar que promovamos un medio ambiente seguro para nuestros hijos. Los padres se están enfrentando con situaciones a las que antes no se exponían como hoy en día. En tiempos pasados llamábamos a un niño agresivo, ‘problemático’, pero ‘acosador’ nunca”.
De acuerdo con lo que la Sra. Gómez declara: “Se trata de hacer un esfuerzo de equipo entre padres, maestros y administradores, para prevenir el acoso. Mientras más pronto tratemos este tipo de comportamientos, será mayor la oportunidad de modificar dichos comportamientos. Una vez que se haya identificado una actitud de acoso o intimidación, el padre debe actuar, para llevar al niño a consejería. La edad pre-escolar es cuando las habilidades sociales y emocionales se están desarrollando y es el mejor tiempo para modificar cualquier comportamiento de acoso”.
La “Region 19 Head Start” cuenta además con una biblioteca pública, donde los padres pueden sacar libros al respecto. También pueden comprarse lecturas recomendadas a través de “Channing Bete Company” sobre el tema en cuestión, en su página “web” www.store.channing-bete.com.
La Sra. Gómez es una devota madre: “Mi motivación son mis tres hijos y mi esposo por 25 años”, declaró. “Todo lo que hago es dirigido queriendo dejar un buen ejemplo para mis hijos”. La Sra. Gómez y su familia son nativos de El Paso: “He vivido aquí toda mi vida y he sido bendecida con tremendas oportunidades”.
Tenemos así en El Paso programas y hemos dado pasos positivos para reducir las incidencias de acoso e intimidación, a través de consejería a víctimas, así como también por medio de educación y prevención durante años críticos de desarrollo social y emocional.

